El Arco de Santa Catalina es uno de los lugares más reconocidos de Antigua Guatemala. Fue construido en 1649 para que las monjas del Convento de Nuestra Merced cruzaran la calle sin ser vistas. Tras los terremotos del siglo anterior, fue reconstruido junto con la torre del reloj en el XIX. Pertenecía a las monjas reclusas del convento de Santa Catalina Virgen y Mártir. Es visitado anualmente por miles de turistas que acuden a la ciudad que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


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